COMPETENCIAS CLAVE

Las competencias básicas en el desarrollo normativo de la LOMCE

Aspectos fundamentales de la Orden ECD/65/2015 por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la ESO y el Bachillerato
Desde la UE, dentro del Marco Estratégico para la cooperación europea en el ámbito de la formación y la educación, Estrategia 2020, se insiste en la necesidad de la adquisición de competencias clave como condición indispensable para lograr que los individuos alcancen un pleno desarrollo personal, social y profesional que se ajuste a las demandas de un mundo globalizado y haga posible el desarrollo económico, vinculado al crecimiento.
En la recomendación 2006/92/EC del Parlamento Europeo y del Consejo, de 18 de diciembre de 2006, en la que se definen las competencias clave, como aquellas que todas la personas necesitan para su realización y desarrollo personal así como para la ciudadanía activa la inclusión social y el empleo, se identifican ocho competencias clave y se insta a los países miembros a diseñar los medios que permitan su desarrollo.
Siguiendo estas recomendaciones la LOE incorporó al sistema educativo las competencias con el nombre de competencias básicas. La LOMCE da un paso más incidiendo en la necesidad de modelo curricular basado en competencias, lo que recoge en el nuevo artículo 6 bis. Promueve, por tanto, un aprendizaje basado en competencias que se caracteriza por su carácter transversal, dinámico e integral, que conlleva un proceso de desarrollo mediante el cual los individuos van adquiriendo mayores niveles de desempeño en el uso de las mismas. Aprendizaje que busca una formación integral que permita la transferencia de lo aprendido favoreciendo el aprendizaje a lo largo de la vida.
Incluye así mismo una nueva disposición adicional trigésimo quinta en la que se establece que el MECD promoverá la relación de las competencias con el resto de elementos curriculares, lo que se lleva a cabo a través de la Orden ECD/65/2015 para la enseñanza primaria, secundaria obligatoria y el bachillerato. En dicha orden se describen, se indica su finalidad y aspectos distintivos y se dan claves de desarrollo que se debe alcanzar al final de la educación básica y el bachillerato para lo cual se recomienda que se inicie su desarrollo desde el comienzo de la escolarización.
1. Comunicación lingüística
Esta competencia es el resultado de la acción comunicativa dentro de prácticas sociales determinadas en las cuales el individuo actúa con otros interlocutoresy a través de textos en múltiples modalidades, formatos y soportes; en una o varias lenguas, diferentes ámbitos y de forma individual o colectiva.
El alumno deberá ser productor y no solo receptor de mensajes, para lo que es necesario el empleo de metodologías activas: aprendizaje basado en tareas, proyectos, problemas, retos, etc. Se deberán promover contextos de uso de lenguas ricos y variados, en relación con las tareas a realizar, procurando diversidad de interlocutores, textos e intercambios comunicativos; explorar las diferentes modalidades y soportes de comunicación: oral y escrito, pero también las audiovisuales y mediadas por las tecnologías, por lo que se requiere una alfabetización más compleja.
No se debe olvidar el papel que esta competencia tendrá como instrumento de acceso a otros aprendizajes ya que en el contexto escolar la lectura será una vía de acceso a la información. Tampoco su importancia como fuente de disfrute y aprendizaje a lo largo de toda la vida.
Para conseguir el desarrollo de esta competencia conviene implicar a todo el centro educativo, se debe analizar la realidad, planificar la intervención más adecuada y tenerla en cuenta desde el propio proyecto educativo de centro, recogiendo la importancia que se da a su desarrollo, hasta iniciativas concretas como el Plan Lector, la dinamización de la biblioteca de centro, el proyecto lingüístico, el enfoque comunicativo a las áreas lingüísticas, el empleo de las diferentes lenguas, etc. Es necesario tener en cuenta el desarrollo armonizado de todos sus componentes: lingüístico (léxico, gramática, semántica, fonología, ortografía…); pragmático-discursivo, socio-cultural y estratégico. No hay que olvidar que es necesario crear las situaciones comunicativas suficientes y adecuadas para dar a los alumnos la oportunidad de desarrollar todos los aspectos de la competencia no solo desde cada una de las áreas sino desde todo el tiempo que el alumno permanece en el centro y desde todas las interacciones comunicativas que se dan espontánea o planificadamente en este (“Todos los profesores son profes de lengua”).

2. Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología
La competencia matemática implica la capacidad de aplicar el razonamiento matemático y sus herramientas para describir, interpretar y predecir distintos fenómenos en su contexto.
Requiere de conocimientos sobre los números, las medidas y las estructuras, así como de las operaciones y las representaciones matemáticas, y la comprensión de los términos y conceptos matemáticos. Es necesario proponer situaciones de aprendizaje que permitan el desarrollo de destrezas como la realización de cálculos, análisis de gráficos y representaciones matemáticas, la manipulación de expresiones algebraicas, incorporando las TIC como herramienta de aprendizaje. Las explicaciones razonadas, los argumentos lógicos, las descripciones matemáticas serán también recursos útiles para el desarrollo de esta competencia.
Son actitudes y valores relacionados con esta competencia el rigor, el respeto a los datos y la veracidad.
Para desarrollarla será necesario abordar la cantidad: comprender mediciones, cálculos, magnitudes, unidades, indicadores, tamaño relativo, tendencias, patrones numéricos; el espacio y la forma: patrones, propiedades de los objetos, posiciones, direcciones, representación del espacio, comprensión de la perspectiva, elaboración y lectura de mapas, transformación de las formas con y sin tecnología, interpretación de vistas de escenas tridimensionales y construcción de representaciones de formas; el cambio y las relaciones: comprender y explicar los diferentes tipos de cambios y cuándo tienen lugar; y la incertidumbre y los datos: presentación e interpretación de datos en la resolución de problemas, conocimientos sobre el azar, elaboración, interpretación y valoración de situaciones donde la incertidumbre y los datos son fundamentales.
La competencia en ciencia y tecnología es aquella que proporciona un acercamiento al mundo físico y a la interacción responsable con él desde acciones orientadas a la conservación del medio natural. Contribuye al desarrollo del pensamiento científico, capacitan a los alumnos para ser ciudadanos responsables y respetuosos, capaces de emitir juicios críticos sobre hechos científicos y tecnológicos.
Supone abordar los saberes relativos a la física, la química, la biología, la geología, las matemáticas y la tecnología así como el fomento de destrezas que permitan utilizar y manipular herramientas y máquinas tecnológicas, así como utilizar datos y procesos científicos para conseguir un objetivo.
Incluye actitudes y valores relacionados con la asunción de criterios éticos asociados a la ciencia y la tecnología, el interés por la ciencia, el apoyo a la investigación científica y la valoración del conocimiento científico; así como la responsabilidad en la conservación de los recursos y el medio ambiente así como la actitud adecuada para llevar una vida física y mental saludable.
Cabe abordar: sistemas físicos (mecánicos, eléctricos, magnéticos, luminosos, acústicos…), biológicos (seres vivos, alimentación, higiene, salud, cuidado del medio ambiente), sistemas de la Tierra y del espacio y sistemas tecnológicos. Para lo cual se requiere formación y práctica en investigación científica y comunicación de la ciencia.

3.Competencia digital
Implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y la participación en la sociedad. Requiere un conjunto nuevo de conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para ser competente en un entorno digital: lenguaje específico, software, búsqueda, selección y análisis de la información, derechos y libertades en el mundo digital, creación de contenidos, uso de recursos tecnológicos.
Los alumnos deben desarrollar una actitud activa, crítica y realista hacia los medios e instrumentos tecnológicos, respetando criterios éticos en su uso.

4. Aprender a aprender
Habilidad para iniciar, organizar y persistir en el aprendizaje, capacidad para motivarse para aprender, curiosidad, sentirse protagonista del proceso de aprendizaje, conocer y controlar los propios procesos, conocer y comprender los procesos mentales implicados en el aprendizaje, conocer el propio proceso, autorregularlo y controlarlo.
Desarrollar un proceso reflexivo que permite pensar antes de actuar, analizar el curso del proceso, ajustarlo y evaluarlo. Para ello habrá que promover un proceso de reflexión consciente tanto individual como en grupo que favorezca el conocimiento de los procesos mentales a los que se entregan las personas cuando aprenden, un conocimiento de los propios así como el desarrollo de la destreza de regular y controlar el propio proceso.
Los valores asociados a esta competencia serán la motivación y confianza.

5. Competencias sociales y cívicas
La competencia social es la habilidad y capacidad para utilizar los conocimientos y actitudes sobre la sociedad, entendida desde las diferentes perspectivas, para interpretar los fenómenos y problemas sociales en diferentes contextos, elaborar respuestas, tomar decisiones y resolver conflictos, así como interactuar con otras personas y grupos conforme a normas basadas en el respeto mutuo y en convicciones democráticas. Se trata por tanto de preparar a los alumnos para ejercer la ciudadanía activa, despertar el interés por participar en el funcionamiento democrático de la sociedad, participar en la vida cívica y social. Valorar el bienestar colectivo, conocer los códigos de conducta, la no discriminación.
Los valores asociados son la colaboración, la seguridad en uno mismo, la integridad y honestidad.
La competencia cívica se basa en el conocimiento crítico de los conceptos de democracia, justicia, igualdad, ciudadanía, derechos humanos y civiles, lo que se relaciona con la habilidad para interactuar eficazmente en el ámbito público, manifestar solidaridad, interés por participar en la solución de problemas del centro y del entorno, participación constructiva en la toma de decisiones colectivas.
Valores: solidaridad, respeto de los derechos humanos, responsabilidad, respeto de los valores compartidos, compromiso, actitud pacífica ante la resolución de conflictos, tolerancia, etc.

6. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor
Implica la capacidad de transformar las ideas en actos: adquirir conciencia de la situación a resolver, elegir, planificar y gestionar los conocimientos, destrezas o habilidades con criterio propio para conseguir los objetivos propuestos. Incluye conocimientos sobre el mundo del trabajo, la educación económica y financiera, la organización y procesos empresariales; capacidad de análisis, capacidades de planificación, organización, gestión y toma de decisiones, capacidad de adaptación al cambio y resolución de problemas.
Serán actitudes y valores relacionados: creatividad e imaginación, autoconocimiento y autoestima, autonomía e independencia, interés y esfuerzo; espíritu emprendedor.

7. Conciencia y expresiones culturales.
Implica conocer, comprender, apreciar y valorar con espíritu crítico, con una actitud abierta y respetuosa, las diferentes manifestaciones culturales y artísticas, utilizarlas como fuente de enriquecimiento y disfrute personal y considerarlas como parte de la riqueza y patrimonio de los pueblos. Requiere conocimientos que permitan acceder a las distintas manifestaciones sobre la herencia cultural, la concreción de la cultura en diferentes autores y obras, así como en géneros y estilos, tanto de las bellas artes como de otras manifestación artístico-culturales de la vida cotidiana.
Las destrezas necesarias a desarrollar son la aplicación de diferentes habilidades del pensamiento, perceptivas, comunicativas, de sensibilidad y sentido estético para poder valorarlas, comprenderlas, emocionarse y disfrutarlas. Desarrollar la iniciativa, la imaginación y la creatividad expresadas a través de códigos artísticos, así como la capacidad de emplear distintos materiales y técnicas en el diseño de proyectos.
Como valores relacionados destacamos: interés reconocimiento y respeto por las diferentes manifestaciones artísticas y culturales, y por la conservación del patrimonio.


Para terminar señalar que la incorporación de competencias supone, principalmente un cambio en la concepción del proceso de enseñanza y aprendizaje, lo que implica un cambio metodológico hacia didácticas activas; cambio en la organización y cultura escolar; en el papel del docente que debe evolucionar de transmisor de conocimientos a mediador en la construcción de los propios conocimientos por parte de los alumnos; métodos activos de enseñanzas, etc. Se trata pues de un importante reto ante el que se encuentra la escuela del Siglo XXI.

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